Venezuela en el ojo público
Venezuela, país cuya cultura no le da cavidad a la guerra, en la actualidad experimenta un aumento incontrolable de violencia que incluso, repercute en otros aspectos de gran importancia para el desarrollo social de la nación, como lo son la economía, la política, educación, seguridad; los cuales garantizan la calidad de vida de la población.
Es alarmante que Venezuela llame la atención internacional por los altos niveles de violencia que se registran cada día en sus territorios, y que sean además, organismos externos al mismo quienes tengan la iniciativa de iniciar estudios y analizar esta realidad que tanto perjudica al venezolano.
En cualquier sociedad, la familia como institución juega un papel protagónico en la enseñanza de los valores y principios que los ciudadanos deben tomar en cuenta para socializar con su entorno. Es en el seno familiar donde se aprende qué está bien y mal y qué actos atentan en contra de los derechos de otra persona. Por lo visto, el rol de la familia en Venezuela presenta muchas fallas que se reflejan en la pérdida de dignidad humana en el país.
Si desde el núcleo familiar se le inculca a la población la violencia, intolerancia y demás anti valores, se está creando una sociedad basada en el odio y el irrespeto entre hermanos, que los guiará al fracaso.
Además, el irrespeto a la moral es cada vez mayor. En Venezuela se han registrado más de 53.000 robos de celulares Blackberry, los cuales en la mayoría de los casos, han causado la muerte de las víctimas que se oponen a ser despojadas de sus celulares, actos que ponen en evidencia que la vida humana pierde valor en el país.
Si los actos de violencia que se dan en Venezuela persisten, no solo la situación social en general no mejorará, sino que nacerá en este país una atmósfera de guerra entre sus mismos habitantes, convirtiéndose el país en un mal ejemplo para el resto del mundo e incluso generaría preocupación y desconfianza en la comunidad internacional.
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